martes, 23 de mayo de 2017

Hoy empezamos

Ayer viajamos durante todo el día desde León hasta Barcelona.




Escribo esto por adelantado pero confío plenamente en que todo haya ido muy bien y en que hoy, después de conseguir dormir unas horas (no pienso que los chicos nos dejen dormir mucho, al menos no el primer día) nos pondremos manos a la obra a visitar Barcelona.




Ya os haré una crónica del viaje cuando regresemos, pero de momento os digo que vamos a ver muchísimas cosas, que vamos a hacer cientos de actividades y que creo que va a ser una experiencia que mis chicos no olvidarán, ni yo tampoco.

Y me encantaría sacar un poquito de tiempo para ver a Mery, y también para ver a Remorada. No sé si se me va a lograr, pero lo intentaré.

Y también, así en frío, y sin haber empezado el viaje, me gustaría que me dejaran disfrutar de esta ruta con ellos, de la diversión, de las anécdotas, de las pequeñas cosas que hacen que una viaje sea inolvidable.

Y que la salud me lo permita, porque estoy escribiendo esto el sábado por la tarde y no recuperada del todo.

Espero exprimir estos días a tope y regresar muy cansada pero feliz.


domingo, 21 de mayo de 2017

Esta semana 19

Esta semana empecé relajada porque no hay en el mundo nada mejor que pasar el fin de semana en casa de mamá, y que te haga cocido para comer. Pero se ve que no me relajé demasiado porque a lo largo de la semana la cosa se ha ido poniendo cada vez peor.

Esta semana he estado malita. Desde el martes hasta el jueves, realmente no podía con la vida. Fiebre y dolores fuertes de cabeza que me han tenido en la cama y sofá, y que me han impedido ir a clase una mañana.




Esta semana ha estado marcada por cientos de preparativos, preparativos que han ido muy justos de tiempo porque tuve que pararme dos días o un poco más y no he ido sobre lo que tenía planeado, sino mucho más retrasada.

Esta semana terminé, por fin, Patria, y empecé, por fin también, otro libro que me tiene bastante enganchada. Eso ya os lo contaré.



Esta semana, además de muchas cosas, he estado preparando alguna entrada para esta semana que voy a faltar por aquí.

Hoy, si me lees, tienes que saber que estoy camino de Barcelona, y que nos espera una aventura que espero que vaya genial. Cruzad los dedos por mí, por nosotros.


jueves, 18 de mayo de 2017

Estoy malita

Creo que es una bajada de defensas ante muchas cosas: la primavera, el buen tiempo, el exceso de trabajo, los nervios por el viaje...



El martes por la noche tuve fiebre y dormí peor aún de lo que lo estoy haciendo últimamente, que es entre mal y muy mal.

Ayer ya fui a trabajar a rastras, con un chute de paracetamol, dolor de cabeza y con el cuerpo entero gritándome que parara.

Y por la tarde estaba mucho peor. Así que, aunque tenía previsto hacer algunos recados urgentes, me quedé toda la tarde en la cama y el sofá leyendo a ratos y con mucha fiebre otros ratos.

Finalmente, parece que hoy estoy algo mejor, pero no he ido a trabajar, porque en dos días tengo que estar totalmente recuperada para el viaje.

Así que ahora voy a aprovechar un rato a trabajar, preparar cositas que tengo que hacer y luego me vuelvo otro rato a la cama. Ese es mi plan de hoy, a ver si se me pasa...


miércoles, 17 de mayo de 2017

Más cosas random

Sigo más estrenada de la cuenta, y no lo entiendo. Bueno, sí. Siempre me pasa a estas alturas de curso  y en cuatro días me marcho, con miles de cosas aún por preparar.

Así que hoy, para no dar mucho la lata, he hecho una pequeña recopilación de cositas que guardo en Pinterest, que es la red que más me desestresa.

Como, por ejemplo, esta foto tan relajante.



Como esta falda que me encanta pero no es para mí y mis vaqueros y zapatillas.



Como lo que me están gustando últimamente los bralettes, y no tengo ninguno.



Como este tatuaje (sigo obsesionada)




Y, por último, me voy a apropiar esta palabra, que es lo que más necesito en estos días.





Ayer llamé al comité de crisis de mis compañeras de café y copa de los viernes a ver si se podía hacer una excepción y tomar un copazo, aunque fuera martes. Y respondieron ipso facto. Así da gusto.


martes, 16 de mayo de 2017

Las horas invertidas

El horario en mi trabajo es muy cómodo. No me quejo,  (casi) nunca me quejo. Solo me habréis leído por aquí quejarme de cuando hacemos mil horas porque hay evaluaciones y ni eso. Pero las horas invertidas en los chavales, las horas de trabajo real cuando salgo del instituto, siempre son muchas, aunque reconozco que hay unos años más cómodos que otros.



Yo pensaba que este curso, como tengo pocos alumnos, iba a ser de los tranquilos, de los de poco trabajo. Y no ha sido así, ni mucho menos. Las horas invertidas en ellos han sido brutales, hasta el punto de que algunos días a las once de la noche, y más allá, estaba hablando con ellos y por la mañana a las seis y pico cuando me levanto tenía ochenta mensajes que me urgían a ayudarles en algo.




Ha sido extenuante, y el día que demos las vacaciones les diré a mis chicos que ha sido un placer, que me tienen para lo que quieran pero que el grupo de wasap y yo nos despedimos definitivamente. Porque tener un grupo con adolescentes es divertido, y en el grupo han pasado cosas geniales, y nos hemos reído algunas tardes hasta doler la tripa, pero cuando un chaval te abre un chat privado para hablar de algo es seguro que es importante, al menos en ese momento para él, y de eso he tenido mucho, y casi a diario.




Y este año he perdido horas y horas de sueño, y de hacer otras cosas, como por ejemplo, descansar, atendiéndoles. Porque cuando un chico de 15 años te escribe por privado para contarte algo no puedes dejarle así, tienes que atenderle, sea la hora que sea.

Cuando alguien a las tres de la mañana se acuerda de su profe y le cuenta lo bien que se lo está pasando sin beber, por ejemplo, es algo estupendo pero que cuando te despiertas por la mañana con veinte audios llenos de música de discoteca no te hace tanta gracia.

Cuando alguno en pleno cabreo se desahoga contigo en vez de partirle la cara a alguien también tienes que atenderle, y aplacar los ánimos.

Cuando a otro le da por llorar media tarde porque está solo y encuentra más lógico contártelo a ti que a sus amigos, no lo puedes cuestionar, aunque tengas mil cosas que hacer.

Como os digo, he trabajado de bombero a tiempo completo, venga a apagar fuegos, día y noche. Y me merezco un descanso.




Ahora pienso que tan solo queda un mes, y que los voy a echar muchísimo de menos, pero que necesito descansar de mi labor de tutora a tiempo completo.


lunes, 15 de mayo de 2017

Me llamo Lucy Barton. Libro viajero

Ya sabéis que pertenecía a dos libros viajeros, que estaba encantada con la experiencia y que decidí montar otro más aquí, a través del blog.

Pues bien, la acogida fue estupenda, y al final tuvieron que ser dos, por el número de participantes que se apuntaron.

Me decidí por este libro, que estaba en mi lista de lectura y que además no era demasiado largo, porque tenía que leerme en poco tiempo dos libros, más uno que tenía a medias.




Título: Me llamo Lucy Barton.
Autora: Elizabeth Strout.
Editorial: Duomo Nefelibata.

Y la semana pasada el libro ha vuelto a casa después de recorrer mundo y estoy muy contenta con la experiencia.



Es un libro muy extraño, que calla mucho más de lo que dice y que te produce un desasosiego que se va incrementando a medida que sigues su lectura.

detalle de la libreta que acompaña al libro en su viaje

La narradora-protagonista no cuenta nada de lo que quiere contar, sino que nos pone ejemplos de personas a las que les ocurren cosas de las que nos debería estar hablando, y eso se me ha hecho extraño.

me encanta esta página

Además, no te terminas de identificar con ella, ni con la madre, ni con ningún personaje. Y resulta al final que una lectura se vuelve árida.

primera página del libro, para que os hagáis una idea de lo divertido que ha sido...

No nos ha convencido a ninguna, así que no lo recomiendo, aunque sí puedo decir que es una lectura diferente. Y que los libros viajeros son muy divertidos, y que he encontrado un grupo de personas majísimas con las que compartir muchas cosas, no solo lecturas. Y que estamos ya en marcha con la segunda edición.


domingo, 14 de mayo de 2017

Esta semana 18

Esta semana ha estado llena de preparativos de todo tipo. Y la próxima lo será aún más. Ahora mismo nos queda una semana para irnos de viaje, dos profes con 24 alumnos, durante una semana, y mi mente está puesta en eso más que en ninguna otra cosa.




Esta semana, el lunes, salí del trabajo directa a mi pueblo, donde eran fiestas, y pasé allí un rato agradable con mi padre y parte de la familia, incluyendo una visita de unos alumnos, que vinieron hasta allí en bici y me alegraron la tarde.




Esta semana tuvimos una reunión con los padres de mis alumnos que vienen al viaje, para darles información y conocerles. Fue muy bueno el ambiente que se creó, tanto que creo que si no les insisto, estamos todavía allí sentados compartiendo experiencias y contando cosas. Casi les tengo que dar la bendición para que se fueran a sus casas.

Esta semana hemos tenido un encuentro literario con un escritor, pero como es repetido de otros años, no lo he contado por aquí. Mismo libro, mismo escritor, distintos chavales divirtiéndose, mucho.

David Fernández Sifres y su obra El faro de la mujer ausente.


Esta semana apenas he tenido tiempo, pero sigo emocionada leyendo Patria, que me está encantando.




Esta semana me propuse hacer cosillas de esas que hay que hacer cuando empieza el buen tiempo como depilarse, pintarse las uñas de los pies, comprar sandalias, camisetas, faldas... en definitiva, ropa de verano. Y un bikini. Pero luego no he hecho nada de eso, porque lo mejor es ir corriendo cuando te quedan un par de días para marcharte de viaje. Si no, le quitas vidilla al asunto.




Esta semana he tenido que parar a respirar, ya os lo conté, porque vi que me estaba estresando demasiado, porque tenía que tomar aire para poder hacer todo lo que tenía que hacer, o dejar sin hacer lo que no me dé tiempo, sin remordimientos.




Esta semana estamos, ahora mismo, en Palencia, de visita a mi madre, porque ayer fue su cumple, y una no cumple 75 más que una vez en la vida. Hemos pasado tiempo de ese tranquilo, en familia, todos juntos.

Contadme cómo ha sido vuestra semana, anda...

sábado, 13 de mayo de 2017

He visto 27: Big little lies

Algunas me habíais recomendado esta serie y me puse a verla sin saber nada de ella, ni siquiera quiénes la protagonizaban.



La serie trata, así a grandes rasgos, sobre madres muy pijas que viven en casas estupendas y que han dejado sus empleos para dedicarse a sus hijos y sus maridos y se aburren más de la cuenta, tanto como para hacer un drama por cada pequeña cosa que les pasa a sus hijos, que están tan tranquilos mientras sus madres la montan alrededor. Pero luego la cosa se va complicando y empieza a tratar de otra cosa.

Me ha gustado mucho, aunque por el resumen anterior pudiera no parecerlo.

Las actrices protagonistas lo hacen muy muy bien, como no podía ser menos, porque es una serie de grandes nombres.




Me encanta ese momento de dejar los niños en el cole e ir a tomar un café, copa o lo que se tercie mientras se cuentan sus problemas.




Vidas perfectas con hijos perfectos y maridos perfectos que resulta que no son tan perfectas.




Es una de esas series que empieza por el final, que te engancha y te deja atrapada de principio a fin.

Y me encanta la música, y la fotografía, y esa intro...



¿Se nota que me ha gustado?

viernes, 12 de mayo de 2017

Organizando

Ya sé que os estoy dando mucho la lata con mi viaje. Pero es que queda una semana para marcharnos y hay miles de cosas que hacer.



Organizar un viaje con 24 adolescentes requiere muchas cosas, pero sobre todo, mucha paciencia.  Porque tienen muchas dudas y no se las callan.

Les he dado todo por escrito, a ellos y a sus familias, pero aún así todos los días escucho las mismas preguntas.

¿Hay que llevar toalla?

¿Los hoteles tendrán wifi?

¿El autobús tendrá wifi?

¿Hay que llevar secador?

¿De cuántos son las habitaciones?

¿Nos dejaréis tiempo libre?




Y la campeona de las preguntas:

¿Iremos a la playa?

Si no vamos a la playa les va a dar un mal, porque, entendedlo, muchos son hijos de agricultores y ganaderos, que han ido una vez o dos a la playa en su vida, o tal vez han visto el mar en alguna excursión con el colegio o el instituto. Somos muy de secano. Y sé que en cuanto lleguemos a Barcelona van a empezar a pedir playa, y no lo van a dejar en todo el viaje. Así que espero que en Valencia tengamos un ratito para pasear por la playa, porque si no no sé qué va a ser de ellos. Y de mí.



Muchas cosas tengo aún pendientes, como hacer una foto de grupo para los periódicos (el lunes) o comprar una bandera para llevar (cosas mías) o algo para regalar a los profesores del centro con el que compartimos la excursión, o preparar un mini-botiquín con algunas cosas básicas, consultar todas las direcciones, terminar las gestiones del autobús (ahora mismo) o preparar una última comunicación a las familias con las horas de salida y regreso y los últimos consejos.




En fin, que en esas estoy, y como ocupa la mayor parte de mi pensamiento en estos días, os lo tenía que contar.

jueves, 11 de mayo de 2017

Año de no graduaciones

Es curioso, porque en los últimos años siempre he tenido pendiente por estas fechas la graduación de mis alumnos de bachillerato, algo que me encanta y que he organizado a veces, he ayudado a organizar otras, y he asistido como invitada en otras ocasiones.




Este año tengo tres graduaciones a las que no voy a asistir. A ninguna. Como lo oís. Y otra a la que asistiré que es la que no me apetece. Iba a decir que es la que menos me apetece pero es que en realidad es la única a la que no quiero ir e iré.




Os cuento.

En el instituto de mi hijo mayor hacen graduación en 4º de la ESO. Sí, aquí lo celebramos todo. Y va a ser justo el día 26, viernes, cuando yo me encuentre en Valencia, si puede ser, terminando mis rutas con los alumnos. No me hace especial ilusión, aunque en estos días tengo que salir a comprarle un traje y seguro que cuando le vea con corbata me surgirá esa emoción de madre y me apetecerá ir. Pero se me pasa enseguida. Estoy segura.




Por otro lado, en mi antiguo instituto hacen la graduación de bachillerato el día 2 de junio, viernes, y les he prometido ir, pero en esa fecha tengo un evento muy importante y ya tuve que declinar la invitación, con todo el dolor de mi corazón, porque mis chicos, los que se gradúan en bachillerato este año, son para mí muy especiales.




Y, en tercer lugar, en mi instituto, la graduación de bachillerato es el mismo día 2 de junio, y no asistiré por la misma razón y también porque no conozco ni a uno solo de los alumnos que se gradúan.




Eso por un lado. Y por otro lado está la graduación a la que sí iré, que es la de mi hijo pequeño en su colegio, del que nos despediremos con alegría a mediados de junio. Y a esa, que solo de pensarlo me pongo mala, creo que no me va a quedar más remedio que ir. Pero lo bueno es que cuando salgamos de allí podremos decir que en una semana o poco más, nos despedimos de un colegio con el que mi hijo no se ha entendido y en el que no le han entendido a él ni han sabido hacer nada por él, así que iré con alegría por perderles de vista.

(las imágenes no tienen nada que ver con el tema, pero como lleva un par de días lloviendo por aquí, me apetecían)


miércoles, 10 de mayo de 2017

Corriendo

No, no me ha dado ahora por el running, y creo que a estas alturas de película no me va a dar por ahí. El título de hoy viene de que estos días no llego a todo y estoy un poco estresada ya por el final de curso.



Sé que es recurrente, y que a estas alturas de curso siempre estoy igual, pero no logro evitarlo.

Me diréis que nos queda aún mes y medio para acabar las clases, pero en realidad no es así, y además en diez días me voy con los chavales y eso implica muchos preparativos, pero también implica una semana menos de clase, en la que tengo que dejar preparado trabajo para los que se quedan y procurar que no pierdan demasiado el tiempo.




Además, por si fuera poco, las fiestas del pueblo donde trabajo son alrededor del doce de junio y, como comprenderéis, si tenemos un parón justo cuando quedan diez días para el final, eso significa que por esas fechas ya lo tenemos que tener prácticamente todo hecho, y dejar para la última semana algún trabajito, las recuperaciones...

Por si fuera poco, ayer tuve reunión con los padres de los alumnos que vienen de viaje conmigo, y vinieron todos. Fue una reunión agradable, con muy buen rollo que espero que siga así durante y después de la experiencia, pero llegué a casa a las ocho y media de la tarde, con un peque esperándome para repasar (lo sé, debería ser más autónomo pero no lo es) para un examen y un montón de cosas pendientes en casa, porque el día anterior llegué más tarde aún.




Y en el instituto son miles las cosas pendientes, se me acumulan pruebas sin corregir, clases por preparar...

Así que hoy me planteo parar. Sí, parar, porque a veces cuando tienes tantas cosas acumuladas, necesitas sentarte, planear el siguiente paso, hacer una lista y ver que tampoco era para tanto.

Hoy mis chicos me piden que me quede con ellos, que estudie con el pequeño, que mire algunas cosas en internet con el mayor, que cocine un poco, que me relaje.




Y a lo mejor al día siguiente rindo más y lo veo todo de otro color.

martes, 9 de mayo de 2017

Un libro que no terminé: Tarta de almendras con amor

Siempre os hablo de los libros que me han gustado y en ocasiones también de otros que me han gustado menos, aunque no me suele gustar mucho hablar mal de algo, porque entiendo que a alguien le pueda encantar un libro que a mí no me ha gustado nada, y no quiero predisponer a nadie en contra de algo.

Pero hoy quiero contaros mi experiencia con un libro que me pareció tan horrendo que no fui capaz de terminarlo.



Título: Tarta de almendras con amor.
Autora: Ángela Vallvey.
Editorial: Suma de letras.

Suelo terminar siempre los libros que empiezo. Aunque en realidad debo decir que solía hacerlo, porque ahora si veo que el libro no me está gustando, me cuesta abandonarlo pero lo hago, porque mi tiempo es muy limitado y no estoy para perderlo.

Con este lo intenté con todas mis fuerzas, y llegué hasta la mitad, más o menos, y todo me parecía un despropósito: la protagonista, la historia, la forma de contarlo, el estilo... todo.

Como se trataba de un libro viajero y lo empezaba yo (aunque se juntaron una serie de casualidades para elegirlo), me obligué a seguir adelante, a no ser demasiado dura en mis comentarios y a continuar.

Pero llegó un punto en el que me rendí y pedí a mis compañeras del #clubdelassitete que, por favor, por favor, no me hicieran leerlo, que no podía más.

Nos hemos reído mucho a propósito, porque lo cierto es que en este club de lectura no hemos tenido demasiado suerte con los bodrios libros que hemos leído. Para ilustrar esto, podéis leer a Remorada que habla de algunos de nuestros libros y de otros.

Creo, además, que ahora han inventado la fórmula "receta de cocina" + con amor, esperanza, alegría... y les debe de funcionar, porque hay mil libros de título parecido. Alguno será bueno, pero no sé yo...

En este caso si os puedo decir, sin temor a equivocarme mucho, que huyáis de este libro si lo veis y os llama.


lunes, 8 de mayo de 2017

¿Por qué hago intercambios?

Hace ya unos años, cuando empecé con esto del blog, empecé a hacer algunos intercambios organizados por algunas bloggers. Pero antes de eso, ya me había apuntado a una página de intercambios llamada swap-bot, recomendación de Anita.




En esa página, todo estaba muy claro. Si el intercambio era, por ejemplo, de cuadernos (hice unos cuantos), tenías que enviar a una o varias personas un número determinado de libretas y una o varias personas te mandaban a ti. Nunca tuve ningún problema y durante un tiempo intercambié cartas con mucha gente, especialmente con una chica canadiense y otra australiana. Luego, al empezar a hacer los intercambios con personas más cercanas, conocidas por las redes, por comentarios, blogs,... dejé de usar esa página y hacía mucho que no entraba (hasta ahora que la he buscado para poner el enlace).




De todos los swaps en los que he participado, tan solo una vez me he sentido defraudada, no me ha parecido que cumplieran con el espíritu del intercambio. No contaré exactamente cuándo, porque no viene al caso. Siempre ha sido muy divertido participar.

¿Cuál es la diversión?



Para mí la mayor diversión es buscar qué le puedo regalar a mi compañera. Me encanta hacer compras, y regalar es algo que me gusta más incluso que recibir regalos. Sé que hay gente que no le encuentra la gracia o el placer a comprar algo para alguien que no conocen, pero a mí me gusta mucho, y creo que es una característica de todos los que solemos participar en intercambios de regalos.

Pensar en qué podría gustarle, investigar en su página, o IG o lo que sea, intentar acertar con algo que podría gustarle. Esa es la gracia del intercambio.



Creo que la diversión empieza cuando te apuntas. En ese momento ya ves, si es un intercambio organizado por un blog, por ejemplo, comentarios de personas que también van a participar, a veces conocidas por las redes o a veces totalmente desconocidas.

Después, toca esperar para saber quién te ha tocado. Llega ese momento y a veces te toca alguien conocido, y entonces te hace mucha ilusión porque sabes más cosas de esa persona para poderle regalar algo que le guste; otras veces te toca alguien absolutamente desconocido, y te pones a investigar para ver qué podría gustarle.



Y luego está el proceso de búsqueda, que me encanta, porque comprar es uno de mis vicios, pero lo normal es que no necesite nada, así que un intercambio siempre es una buena excusa para hacerlo.

Otra de las cosas buenas que tiene un intercambio es el momento de envolverlo todo: ¿para qué entonces, tengo docenas de Washi-tapes, papeles de colores, etiquetas, pegatinas, sobres, papeles bonitos... ? ¿para qué?, decídmelo.

Y por último, esperar con ilusión a que le llegue a su destinatario y ver la reacción de tu compañera. Es en ese momento cuando me acuerdo de que yo también voy a recibir un regalo, y me pongo nerviosa por partida doble.

Por cierto, todas las fotos que he puesto hoy son del último intercambio en que participé. Mi "regaladora" fue Anita y ya veis que ella también se divirtió mucho preparándolo todo. Había perdido las fotos en la inmensidad de la nube y no había forma de encontrarlas para hacer una entrada, y ayer, buscando otra cosa, aparecieron.

Ahora estoy otra vez con los preparativos de otro intercambio que espero que sea muy divertido, también.

¿Qué me contáis? ¿Participáis habitualmente en estas cosas? ¿Os gustan?



domingo, 7 de mayo de 2017

Esta semana 17

Esta semana empezó con un día de fiesta (y en alguna comunidad con dos, que lo sé) y eso me vino muy bien para las miles de cosas que tenía por hacer, y que a estas alturas están totalmente descontroladas.




Esta semana, como os decía, he tenido mucho trabajo, porque salió la resolución definitiva de las rutas de las que os hablé y hemos tenido que enviar cientos de miles de papeles, además de informar a los padres y recoger ya el dinero para el viaje (el programa incluye desplazamientos, alojamiento y manutención, pero no nuestro desplazamiento desde aquí hasta donde empieza la ruta).




Esta semana he aprovechado a ver algo de televisión (miento, una serie en el ordenador) y me estoy leyendo Patria, pero ambas cosas me han cundido poco porque apenas he tenido tiempo.




Esta semana he salido con mis compañeros a pasar un día fuera, después del trabajo, y a ver una exposición y fue un día interesante, a pesar de resultar al final muy cansado salir de casa a las siete y pico y volver a las nueve de la noche.


San Pedro Cultural, en Becerril de Campos, Palencia


Esta semana no he hecho nada especial aparte de lo que os he contado, así que tengo poco más que añadir.

Ya la próxima semana os cuento del día de la madre, pero aprovecho para felicitar a todas las madres que pasáis por aquí, que sé que sois muchas.