jueves, 21 de septiembre de 2017

He visto 36

Estas son algunas de las películas que he visto últimamente y de las que aún no he hablado por aquí.




Título: Valerian
Director: Luc Besson.

Cara Delevigne es claramente una de las chicas que más gusta a mis hijos. Sí, con esa eterna cara de enfadada. Y creo que vimos el trailer cuando fuimos a ver Wonder Woman, así que teníamos que verla.

No es una gran película, ni mucho menos, aunque estuvo entretenida y los efectos especiales están bien. Al niño le gustó mucho, pero a mí no me convenció.




Título: La chica de rosa
Director: Howard Deutch.

Hace tiempo que me recomendaban esta película (y no miro a nadie) de los ochenta y que no entendían cómo no la había visto aún.

No sé, creo que entiendo que pueda ser una película icónica de esta época por la estética y la música pero a mí me resultó aburrida y de lo más predecible. Nada que destacar.




También hemos vuelto a ver, el peque y yo, Frozen, algo que el niño tenía ganas de revisionar y que hemos cantado los dos a voz en grito.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Quiero...

Ver esta película. Ya sabéis que adoro el libro, y por lo tanto tengo unas ganas enormes de ver qué han hecho con esta historia en la película. Unas ganas brutales. Se estrena el 1 de diciembre, así que estoy apurando a mis alumnos para que lo lean antes de esa fecha.




Leer este libro.



Paul Auster ha vuelto a escribir y, aunque tengo una historia de amor-odio con él, me encanta cómo escribe y tengo muchísimas ganas de leerme su nueva novela. No la he comprado ya porque tengo varios libros empezados y no es el mejor momento del año para mí en cuanto a trabajo. Pero sé que caerá en breve. Me he prometido bajar el volumen del montón de mi mesilla antes, pero no sé cuánto resistiré.

Ver esta serie.



Así, y sin saber nada de nada, tiene pinta de interesante. No sé si me aburrirá enseguida o no, pero me parece que puede estar bien.


Un bolso así.


Me encanta.

martes, 19 de septiembre de 2017

El día que se perdió la cordura

Hace unos días comentaba que este verano he tenido bastante suerte con los libros que he leído, porque la mayoría me han gustado mucho. No es el caso del que os traigo hoy.



Título: El día que se perdió la cordura
Autor: Javier Castillo.
Editorial: Suma de Letras.

Cuando lo estaba leyendo descubrí (me dijeron) que el autor es el marido de una blogger conocida. Ni idea de estas cosas, de las que suelo estar absolutamente despistada. Y casi mejor.

Ha sido de lo peor que he leído este verano. La historia prometía. Un thriller ambientado en varios lugares de Estados Unidos, que lleva un buen ritmo, al menos al principio, pero que no tiene ni pies ni cabeza cuando se supone que deberían resolverse las situaciones. Y lo peor no es eso; lo peor son dos cosas: lo mal escrito y lo mal documentado que está.

Mal escrito porque tiene incongruencias gramaticales, fallos en verbos que no debería tener. Si fuera un autor extranjero seguro que diríamos que qué mal traducido está, pero resulta que es un libro tal cual lo ha escrito su autor. Y no está nada bien escrito. Eso en cuanto a la forma.

En lo que se refiere al fondo, está muy muy mal documentado; mal documentado porque no se ajusta la realidad en muchas cosas, porque hace afirmaciones a la ligera, que no están basadas en nada. Pone a celebrar, por ejemplo, el día de los inocentes en EEUU el 28 de febrero, o hace afirmaciones totalmente banales e incongruentes acerca de ciertas enfermedades mentales, sin ningún tipo de investigación detrás. Se le nota esa falta de rigor en muchas cosas que (y mira que no soy nada quisquillosa con esto) me ha puesto nerviosa.

Sabéis que pocas veces hablo absolutamente mal de un libro, y que siempre intento encontrarle un lado bueno. Este libro es bastante rápido, te engancha a sus misterios y deseas saber qué hay detrás de todo el entramado. La pena es que detrás no hay nada que tenga sentido, y entonces te enfadas un poquito.

En fin, que no os lo recomiendo, pero si alguien lo quiere leer, o lo ha leído y le ha gustado, no dudéis en decírmelo.