miércoles, 28 de junio de 2017

Rebajas

Este año tengo ansia viva de rebajas.

Sí, no sé por qué, ya que hace años que tengo comprobado que no merece mucho la pena esperar, y , teniendo en cuenta que mis tiendas de cabecera son de esas que llaman de "moda rápida", en las que cuando ves algo tienes que comprarlo porque probablemente en unos días ya  no lo encuentres, siempre me compro lo que me apetece cuando lo veo, sin preocuparme demasiado de esperar a las rebajas.

Pero este año en las últimas semanas me lo habría comprado todo, y me he ido diciendo a mí misma: "espera a las rebajas, mujer, que queda poco".

Así que tengo ganas de muchas cosas.

Os enseño algunas de ellas, de Zara, que me hacen ojitos.


Esta sudadera colorida.


La blusa de lino.


Este vestido tan normal.


Los pantalones cortos (hace años que no llevo unos, pero no sé quién será la que me ha creado la necesidad).


Esta sudadera que me mira desde hace tiempo, pero que es demasiado cara.


O este bolsito.

Ya os he contado algunos de mis caprichos. En un par de días os digo cuáles de estas cosas encuentro rebajadas. Yo no apostaría por ninguna.

martes, 27 de junio de 2017

Análisis final del curso

Ya os he dicho varias veces que este curso no ha sido bueno. Aunque sí ha tenido sus cosas buenas. Al menos espero saberlas ver.



No, no ha sido bueno, y el resultado final de mis alumnos ha sido bastante descorazonados.

Finalmente, en mi tutoría, seis alumnos van a pasar ya seguro a cuarto de la ESO; tres de ellos con todo aprobado, uno con una asignatura suspensa y otros dos con dos.




De los cuatro que quedan, dos van a formación profesional básica, aunque sin muchas esperanzas de que lo saquen ni siquiera por ese camino. Otro tiene tres suspensos, pero hizo el examen de acceso a ciclos de grado medio y lo aprobó, así que tiene resuelto el curso próximo. Y el otro es una verdadera incógnita. Sé que no va a sacar la ESO, le he aconsejado hacer una formación Básica, pero insiste en que no, y además sus padres no se han querido entrevistar conmigo en todo el curso, así que no he podido decirles lo que opino y mi decisión, la nuestra, la de los profesores, a la hora de proponerle qué hacer el curso que viene.




Desde mi departamento y desde varios compañeros me piden que el curso que viene imparta clase a ese grupo de cuarto de la ESO en el que van a estar mis seis alumnos, para que haya seguimiento, para que les eche una mano y para que tengan una oportunidad mayor para sacar el título.

Lo del título lo veo muy difícil. Ha sido complicado trabajar con ellos en grupo pequeño, animándoles a cada instante y con un programa especial para ellos. En un grupo más grande se van a perder salvo que se esfuercen, cosa que veo poco probable.



Y lo de darles clase el próximo año me parece un castigo como otro cualquiera, no sé si para ellos pero sí para mí. Solo de pensarlo ya me pongo mala. Pero si me lo dicen un par de veces sé que aceptaré, por todo aquello de la responsabilidad, y de seguir luchando por ellos un poco más, porque, como dice mi orientadora, si no lo haces tú, no lo va a hacer nadie.



En cuanto a mis otros grupos, los resultados son mucho mejores. Los chicos de segundo de PMAR eran cinco y de ellos tres pasan bien, uno quizá en septiembre y otro se va a una Formación básica. Y de segundo de la ESO aprueban la mayoría, y conmigo muchos, casi todos, excepto dos alumnos imposibles, uno por el idioma y otro porque no ha querido hacer nada, y uno más que espero que apruebe en septiembre.

Repasando lo escrito me parece que ha estado mejor de lo que me parece. Los grupos eran complicados, pero uno siempre se queda con la sensación de no haber hecho todo lo que podía.


lunes, 26 de junio de 2017

Viento del este, viento del oeste

No entiendo por qué no había leído antes este clásico de la literatura.



Título: Viento del este, viento del oeste.
Autora: Pearl S. Buck.
Editorial: Plaza&Janés.

La escritora estadounidense Peal S. Buck fue nada menos que ganadora de un premio Nobel de literatura. Pasó la mayor parte de su vida en China y era gran conocedora de la cultura y costumbres de ese país. Por eso su retrato de esa sociedad no es el relato extrañado de un extranjero, sino el comprensivo de una persona perteneciente, o casi, a esa cultura.

Me ha encantado el libro, que te lleva de la mano de su protagonista y narradora por los entresijos de la vida cotidiana en la China de los años veinte. Lo interesante es el choque de culturas que se produce entre los jóvenes chinos que han ido a estudiar al extranjero y las antiquísimas costumbres de su tierra a su regreso.




La narración es muy ágil y en ella la protagonista nos cuenta cómo, por ejemplo, ha vendado sus pies desde pequeña para que no le crezcan, de acuerdo con los cánones de belleza de su tierra, y lo feos que le parecen los enormes pies de las extranjeras. Las mismas extranjeras le parecen terriblemente feas, porque nunca ha conocido a nadie de otra raza que no sea la suya.

Así, vamos viendo ese choque entre la mentalidad tradicional china y los nuevos tiempos que empiezan a asomar, entre las costumbres antiquísimas de sus antepasados, inamovibles por siglos, y las influencias occidentales.

Ha sido otra de las lecturas en las que he acertado plenamente, y van unas cuantas seguidas, algo que ya tocaba después de una sequía bastante importante.