viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Qué estamos haciendo en clase? (3)

Hoy toca actualizar con lo que estamos haciendo en mis clases en los últimos días.

En tercero de la ESO, después del mapa de África ha venido el de Asia. Estamos repasándolo y hoy teníamos el examen, aunque en realidad es el lunes, pero ellos aún no lo saben. Y estoy disgustada con tres de mis alumnos que no piensan estudiarse ningún mapa, parece ser. La opción de quedarme en los recreos estudiando con ellos hasta que se lo sepan ha pasado por mi mente, pero no sé si ponerla en práctica. Me preocupa que, a pesar de los recreos, no se lo estudien y nos encontremos en un callejón sin salida. De momento están amenazados. El mapa de Asia tiene que estar aprobado si no quieren que nos quedemos en el recreo durante una larga temporada.





También estamos haciendo nuestro primer proyecto de visual thinking. A ver lo que sale, porque estoy intentando que vayan despacio, que aprendan a la vez que hacen algo medianamente presentable. Ya os contaré. Hemos visto el tema del relieve de la Tierra y los climas, y los he examinado con esquemas y ejercicios que han hecho en clase y he recogido. Ahora estamos con el tema de La población y quería que hicieran un par de murales bien trabajados con este tema.






En la parte de literatura, estamos repasando la métrica, algo que deberían conocer de cursos anteriores pero sobre lo que tienen muchas dudas. Por eso primero hemos repasado teoría, después han practicado con poemas, y por último se están dedicando a un proyecto que consiste en buscar estructuras métricas en canciones actuales. Les está resultando complicado pero bastante divertido. Esta vez están trabajando por parejas.

Además, hemos empezado con la literatura medieval, y en este momento estamos con la lírica tradicional: las cantigas, las jarchas... esas cosas. De esta parte haremos un pequeño examen a la manera más tradicional.





A la vez, estamos leyendo Todos deberíamos ser feministas en clase y subrayando las ideas principales. Mi primera idea es hacer carteles con frases del libro e imágenes, quizá de micromachismos, que tomemos de internet, y con eso empapelar el instituto de cara al 25 de noviembre, día contra la violencia de género. NO sé si os he contado que soy este año la concejala representante de igualdad en el centro, es decir, que debería organizar actividades para mejorar la igualdad entre hombres y mujeres. Y esta va a ser la primera del curso. Pero con este mismo libro, o a raíz de él, me planteo hacer un vídeo en clase utilizando la técnica del stop motion. Sí, muy complicado, y puede salir un churro de dimensiones considerables.




Con segundo en Historia estamos con el Islam, tema que me sirve para reflexionar con ellos sobre las diferencias. He pensado que una compañera que tengo en otro curso musulmana les hable un poco de su religión para que se les caiga la máscara esa de ignorancia que tienen de que los musulmanes son todos malos y terroristas. En fin, estamos en ello.

En lengua, seguimos con palabras y relaciones entre ellas: sinónimos y antónimos y esas cosas. Además, hemos empezado con los tipos de textos, y aquí sí van a trabajar construyendo entre todos un texto narrativo, una historia, que después vamos a ilustrar e imprimir en color para que la tengan de recuerdo. A ver lo que sale...

También con estos estoy dándole al visual Thinking. En este caso estamos haciendo unas cartulinas con los tres primeros temas de lengua, también por parejas.





En cuarto de la ESO, mis alumnos de la tutoría del curso pasado, esos que parecía que habían madurado y que iban genial, pues va a ser que no. Empezamos a ir hacia abajo. No tienen ganas de hacer nada ni conmigo ni con ningún profesor. Estoy un poco cansada de ellos y el nivel de exigencia, con ser cuarto y un grupo normalizado, es mayor. Les dije que no había forma de llegar a nada si sacaban en algún trabajo o examen menos de un tres, porque eso implicaba un desconocimiento total de la materia (en mi departamento la norma es un cuatro, pero me parece excesiva). Pues bien, ya tengo una (una de siete) con la evaluación suspensa por esta causa y otros tres que de momento tienen la media suspensa, aunque hayan sacado más de un tres en todo lo que hemos hecho. Tener estos números en una clase de tan solo siete alumnos es un fracaso estrepitoso.




Les pedí un trabajo voluntario, que ni era trabajo ni nada. El que me recitara la Canción del pirata en clase tenía un punto más en la nota media del trimestre. Un punto más, que es mucho, y que algunos lo necesitan para aprobar. Pues solo dos hicieron el intento de estudiarlo y uno lo recitó entero.

Creo que eso es todo, de momento. Me encantará leer vuestros comentarios y sugerencias, porque aquí estamos, aprendiendo cada día.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Demian

Ante las buenas críticas y después de oír a Dina hablar tan bien de este libro, me dispuse a leerlo.




Título: Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair
Autor: Hermann Hesse.
Editorial: Alianza Editorial.

Tengo que decir que no me ha gustado nada. No he conseguido empatizar ni entender en ningún momento al protagonista, pero tampoco a ninguno de los demás personajes. Me ha resultado duro de leer, pero no por el contenido (aunque también) sino por la forma de escribir del autor.

A pesar de su brevedad, me ha costado y se me ha hecho pesado, quizá por el estilo algo recargado y grandilocuente del autor, o por las referencias religiosas o espirituales constantes, que no son mi tema. El caso es que esperaba, no sé por qué, un libro un poco inquietante pero de lectura ligera, que me durara un par de ratos, y se me ha  hecho bastante largo.

Demian no tiene como protagonista a Demian, sino a Emil Sinclair, un niño y luego joven que vive entre su mundo interior y la idea de que está defraudando a sus padres y hermanas solo por tener ideas que puedas ser contrarias a la religión, o a lo que él considera moral. Luego está el tema de los "elegidos", es decir, algo así como personas que ven más allá de lo que ve el común de los mortales, que están llamados a grandes cosas. Además aparece el mundo de los sueños, que constantemente son interpretados por el protagonista, que está obsesionado con cada pequeña cosa que le pasa en la vida.

Os diré, con total sinceridad, que me ha resultado un rollo y que no repetiré con este autor. Se me han quitado las ganas de leer nada suyo, porque este libro tenía una ventaja: su brevedad.

No lo recomendo, por supuesto, pero si lo habéis leído, ya que es un clásico, contadme qué veis en él.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Buscar las fuerzas

Hace muchos años ya, vivía con nosotros una amiga y compañera y me ayudaba con el mayor (entonces el único), lo llevaba a la guardería por las mañanas, porque yo me iba a trabajar bastante lejos, antes de que abrieran, y siempre me decía que ella no podría tener hijos por los malos momentos.




Yo entonces no lo veía así, y no entendía muy bien a qué se refería. Ella siempre me decía que tenía, por ejemplo, jaquecas bastante fuertes, y que si tienes un hijo tienes que atenderle de todas formas, tengas lo que tengas y estés como estés, que lo tuyo normalmente no es lo primero, y que no sabía si ella valdría para eso.





Y tiene su parte de razón, pero también creo que cuando tienes hijos tu cerebro, tu cuerpo, lo que sea, hace que lo tuyo pase a segundo plano cuando el niño necesita algo. Te duele la cabeza, has pasado mala noche, tienes la espalda destrozada, pero el niño requiere que juegues con él, que le prepares la merienda, y el mundo no se para, así que supongo que eso te hace más fuerte.





En estos momentos en que estoy un poquito baja de ánimos, seguramente si no tuviera a mis hijos no me levantaría pronto para adelantar trabajo, ni iría cada día a hacer algo de deporte (aunque esta semana me la estoy tomando bastante de relax en ese sentido); tampoco me pasaría la tarde estudiando con el pequeño, o llevándole a actividades, ni ayudando al mayor con sus dudas, o yendo y viniendo ocupada en mil cosas, sino que me pasaría las tardes en casa, vegetando de la cama al sofá; ni tendría entradas para un concierto en un par de días, porque mis ganas para todo eso son bastante pocas.




Lo que quiero decir, a pesar de estar expresándome fatal, es que los hijos necesitan de nosotros, pero también te dan los motivos para sacar fuerzas, para seguir adelante. No es nunca lo que tú les das, sino lo que recibes de ellos cada día.

Lo sé, hoy me he puesto ñoña. Prometo que no pasará más, al menos en unos días.