lunes, 25 de julio de 2016

Cosas que escribí mientras se enfriaba el café, de Isaac Pachón

En estos días, entre unas lecturas y otras, he ido leyendo, poco a poco, los relatos que contiene este libro. Y hoy os quería hablar un poco de él.



Título: Cosas que escribí mientras se enfriaba el café.
Autor: Isaac Pachón.


Partimos de dos premisas que en este caso han resultado ser falsas: primero, no suelo leer libros autoeditados. No me preguntéis por qué, no tengo prejuicios en ese terreno, pero es que no tengo acceso a ellos, quizá porque oigo poco hablar de libros que no estén en los circuitos tradicionales. En segundo lugar, no me suelen gustar los libros de relatos; el relato corto no es mi género. Y sin embargo este libro, autoeditado, y de relatos breves, me ha gustado mucho.




También tengo que hacer una puntualización: el libro gana mucho en papel. Algunos me diréis que eso les pasa a todos los libros, pero no estoy de acuerdo. Este libro en concreto, no sé por qué en formato digital está paginado y organizado de una forma que no me resultaba atractiva. Me lo envió su autor en formato digital, pero yo lo pedí a Amazon y, cuando lo tuve en las manos, era otro libro muchísimo mejor. Un papel muy bueno, un libro suavecito, de esos que da gusto leer. De verdad, muchísimo mejor.

¡Ah!, y la portada de Alfonso Casas, del que me declaro fan absoluta, me encanta.

Y ahora vayamos al libro.

Empieza con una dedicatoria muy al estilo de la de El principito, una especie de introducción y luego un prólogo.

En cuanto a los relatos, por supuesto, unos me han gustado más que otros y unos me han llegado más, como no podía ser de otra forma.

No se puede hablar mucho de un relato breve. Un relato corto es para leerlo y disfrutarlo. Si te lo cuentan, pues no es lo mismo, ni mucho menos. Así que os diré apenas unos pocos de los que más me han gustado: Caroline, El amante, El niño imaginario, Tampoco era ella, Los libros que nadie quiere...

Bellini, uno de los primeros, es quizá mi preferido. Tal vez porque me recuerda un poco a la narrativa del realismo mágico que tanto me gusta.



Muy recomendable este libro de historias breves, y si me ha gustado a mí que no soy aficionada al género, creo que a cualquiera de vosotros os puede encantar.

domingo, 24 de julio de 2016

Domingos de verano 4

Hoy también es un domingo de verano como tiene que ser.

Y lo es porque tengo en mi casa a mi hermano, mi cuñada y mis sobrinos desde el viernes, lo cual implica que dormimos poco y como podemos, que nos amontonamos para ducharnos, que tardamos hoooooras en hacer cualquier cosa los ocho a la vez y que las comidas se han convertido en una fiesta.



Para mi peque es un domingo agridulce, porque están aquí sus primos, es domingo, pero tiene clase todo el día, porque su curso de verano no para ni  sábados ni domingos. Así que se ha ido un poco triste.

No pasa nada porque sé que se le pasará en cinco minutos y disfrutará un montón. Pero ayer, primer día a horario completo, no me devolvieron a un niño, sino a una piltrafilla con patas, que no podía ni moverse y que pidió voluntariamente irse a la cama (lo nunca visto) más pronto de lo habitual.



Así que toca disfrutar de mis sobrinos pequeños, del domingo, de la vida slow, de ser muchos, de las risas, de todo lo que significa tener en casa a mi familia favorita del mundo.

viernes, 22 de julio de 2016

Otro curso de verano

Otro verano más, mi peque ha decidido volver a hacer el curso de verano de música en nuestra ciudad.



No es un campamento como tal, porque, al menos para él, no significa dormir fuera, ni siquiera comer fuera de casa, pero son muchas horas compartidas con músicos de lugares diferentes y es una experiencia única y maravillosa. Os lo digo yo que, si supiera tocar algún instrumento, me apuntaría.

De nueve de la mañana a siete de la tarde tocando, ensayando, aprendiendo, y después, desde el tercer día, conciertos, en diversos lugares de la ciudad.



Una gozada. aunque terminan el día muy cansados.

Hoy es su primer día y, como siempre, él está tranquilo y yo estoy nerviosa.

En fin. Cosas de madres.