viernes, 12 de febrero de 2016

De mis clases

Con el tiempo, y poco a poco, he ido cambiando mi forma de ver la educación, y con ello metodologías, formas de trabajar, de evaluar y de estar en clase con mis alumnos.

Y claro, esos cambios implican muchas cosas.



Esto ha hecho que en los dos últimos cursos no haya terminado los temarios. Y lo digo sin ninguna pena, pero antes era de las que siempre terminaba todo, porque me parecía que era mi compromiso, que tenía que hacerlo.

Ahora no he llegado a la mitad del currículo, por ejemplo, en tercero, y estoy tan tranquila. Bueno, si es que se puede estar tranquila teniendo la evaluación en un mes.



Mi forma de evaluarles influye mucho en todo esto que os cuento. Porque no hacemos megaexámenes, ni nada por el estilo, no tienen que ponerse a estudiar como locos para aprobar, ni siquiera la parte de literatura.

En este trimestre, por poner un ejemplo, tengo cuatro notas de mis alumnos.

- Recitaron en clase un romance.

- Leyeron un libro durante las vacaciones y les hice una especie de prueba para comprobar si lo habían leído: nada de resúmenes ni análisis, sino simplemente unos fragmentos del libro que tenían que localizar y decirme qué estaba pasando allí.

- Cada uno de ellos leyó un cuento de El conde Lucanor y lo analizaron, después me entregaron un par de folios con su trabajo.

- Hemos estado estos días hablando de La Celestina y van a hacer un examen en el que tendrán que analizar un fragmento y contestar a unas preguntas (tienen que estudiar, aproximadamente, una cara de un folio).



Y nos quedan varias cosas pendientes:

- Estamos trabajando sintaxis y cualquier día les recogeré unos ejercicios y eso será su examen.

- Cada uno de ellos está preparando una exposición oral sobre un escritor que no estudiamos en el temario, para el final del trimestre.

- Ellos aún no lo saben, pero van a participar en un concurso de relatos que organiza el ayuntamiento y eso también será una nota más de su evaluación.



Además, estamos leyendo en clase Eleanor y Park, y ellos por su cuenta están haciendo la lectura del Libro viajero.

Creo que con esas cosas puedo hacerme a la idea de lo que mis alumnos están aprendiendo y trabajando.

El otro día uno de ellos me dijo:

- Profe, si no aprobamos lengua, es que somos tontos, porque nos lo pones muy fácil para aprobar.

No tuve más remedio que darle la razón.



Ese mismo alumno lleva suspensas dos de las tres pruebas que hemos hecho hasta ahora.

En fin...

jueves, 11 de febrero de 2016

Cabreo

Estoy muy enfadada, y angustiada.

Os lo cuento ahora, después de unos días, y la verdad es que no sabía si publicar esto, pero el enfado y la impotencia no cesan a pesar de haberse enfriado el hecho.

El viernes pasado mi hijo mayor fue a la discoteca.

Era la segunda vez que iba, a una sesión infantil, de siete a diez y media. La vez anterior fue en una fiesta parecida, con motivo de Halloween.

Salió de casa con sus amigos pero, por unas cosas u otras (uno se fue con una chica, otro con otra, otros estaban dentro...) salió con una chica a un burger cercano a cenar algo.

Allí estaba un grupo de chicos a los que conocía por ser del instituto de al lado del suyo y empezaron a insultarlos, a ella, y sobre todo a mi hijo, a meterse con él, a pedirle que les diera el móvil, a escupirle y a quererle pegar.



Mi hijo es un chico muy tranquilo, lo ha sido siempre, al menos visto desde fuera. Le pasa como a su madre, que lleva los nervios por dentro. E intentó hacer lo que siempre le hemos enseñado, evitar los conflictos. Se fue con la chica a casa de esta (muy mal, en estos casos siempre hay que ir donde haya gente, y no marcharse solos los dos, porque les podían haber seguido y no sé lo que habría pasado) y desde allí nos llamó (no tenía batería en el móvil) para contarnos lo que le había pasado.

Le fastidiaron el día de fiesta, pero eso no es todo. La chica nos contó que siempre se están metiendo con mi hijo, y el motivo principal es que en su pandilla hay un chico negro y otro de rasgos árabes. Sí, como lo oís, ese es el motivo por el que se meten con mi hijo, por eso, y también porque dicen que es un pijo, ahora que le gusta vestir bien y arreglarse para ir a clase.



Cuando llegó a casa estaba muy disgustado, mucho, y no sabemos muy bien qué hacer ante todo esto.

A veces como profesora me parece más fácil encontrar respuestas a los conflictos que como madre, y ahora estoy absolutamente bloqueada.

Por supuesto que ayer ha ido mi chico a hablar con el director del instituto, porque los chicos no son alumnos del mismo pero queremos que estén al tanto de lo que está pasando.

Y mi chico va a dedicarse a vigilar un poco qué pasa y a enterarse de quiénes son, además creo que mi hijo ya tiene claro qué tiene que hacer en estas situaciones.



Pero nos ha pillado un poco con el pie cambiado, como si este tipo de cosas les sucedieran a otros, y no llegamos a entender cómo nuestro hijo, que nunca se mete con nadie, se ha visto envuelto en algo así.

Afortunadamente no pasó nada, pero no queremos que haya oportunidad de que pase, así que queremos estar atentos, y estamos muy nerviosos y preocupados.


miércoles, 10 de febrero de 2016

El renacido y La mujer danesa

Como quien no quiere la cosa, estamos ya casi a mediados de febrero. Y este mes quería aprovecharlo para ver algunas de las películas que compiten para los Óscars.

He ido a ver tan solo dos, y espero poder ir al menos otro día en este mes.



Título: El renacido.
Director: Alejandro González Iñárritu.




Me gusta muchísimo su director, pero esta vez la película no me ha gustado demasiado.



Tiene un par de escenas que te hielan la sangre, con cámaras subjetivas que te hacen vivirlo como si estuvieras allí, y después es aburrida hasta decir basta. No le sobra metraje; le sobra kilometraje, cuando menos. Si esta historia nos ha hubiera contado en una hora, hora y poco, quizá sería salvarle. Pero dos horas y treinta y seis minutos de nieve, paisajes maravillosos y poco más... pues que no, que no me ha convencido.


Título: La mujer danesa.
Director: Tom Hooper.

Una película preciosa, que trata un tema controvertido de una forma delicada, y en la que el actor principal hace su papel tan bien que te llegas a olvidar de que es un actor porque lo ves como una mujer durante gran parte de la película.



Me encanta Leo DiCaprio, pero este año creo que el Óscar yo se lo daría a Eddie Redmayne.



Y no solo me ha gustado él, sino que la Alicia Vikander, la actriz que representa a su pareja, hace un papel muy difícil y creo que muy bien. Además de ser preciosa.

Bueno, ¿qué me decís? ¿Las habéis visto?