miércoles, 1 de octubre de 2014

El jilguero

Lo he leído durante mis vacaciones, así que este libro siempre quedará asociado a Venecia, Florencia, Niza...



Ya se lo he recomendado a unos cuantos compañeros del insti, así que parece ser que me ha gustado.

Es de esos libros que no te abandona cuando lo terminas, sino que queda en ti, rondándote, durante un tiempo.

Los personajes están maravillosamente bien trazados, y las situaciones y el argumento. Todo me ha gustado, aunque quizá le sobren algunas páginas, pero es un mal común en la novela actual.

El protagonista, Teo Decker, tiene la desgracia de sufrir un acto brutal que cambiará toda su vida y que la marcará para siempre.



Y de fondo, el mundo del arte, de las antigüedades, de la restauración, y el de las drogas, el juego, la delincuencia... Y esta obra, El jilguero, de un pintor que yo no conocía, Fabritius, y que me ha parecido perturbadora, aunque quizá sea por influencia del libro.


martes, 30 de septiembre de 2014

Boyhood

Después de que todo el mundo me recomendara esta película, por fin pude sacar un rato para verla.



A lo largo de doce años pero tan sólo en 39 días sueltos se ha rodado esta película en la que los actores, los personajes, evolucionan, cambian, al igual que los escenarios, el vestuario, la vida que va pasando alrededor...

El personaje principal es un niño y asistimos a su evolución. Pero también a la de los actores que le acompañan, como Patricia Arquette (que me encanta) y también Ethan Hawke (al que adoro).



Me parece una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo, quizá por su sencillez, por decir tantas cosas normales, sin salirse del día a día, de la vida rutinaria que podría ser la de cualquiera.



Una historia sobre lo que significa crecer y madurar.



Sobre el sentido de la vida.



O cómo decir mucho sin muchas palabras.



Y no, no me ha parecido larga. Me ha parecido una maravilla.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Mi tutoría

Este año creo que, desgraciadamente para vosotros, os voy a dar mucha guerra con mi tutoría.

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Me ha tocado en suerte ser tutora de primero de la ESO. No me importa, porque me gustan más los pequeños que los mayores. Pero tengo una tutoría que está dando problemas desde el primer día y que necesita un tutor muy activo. Y no sé si voy a estar a la altura.

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En mi clase tenemos mezclados doce niños matriculados en el programa bilingüe con seis repetidores, un par de niños con necesidades especiales (uno de ellos muy especiales) y el resto bastante flojos y con bastante necesidad de apoyo.

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Después de la presentación, al día siguiente, recibí entre medias de mis clases a cinco madres preocupadas por el número de repetidores con los que sus hijos tenían que compartir clase. A todas les contesté lo mismo: Los repetidores están repartidos entre todas las clases. No podemos meterles a todos en un aula, cerrar con llave y luego tirar ésta al río. Tienen que aprender a convivir todos juntos. Me parece que mis explicaciones no les sirvieron de mucho.

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Esta segunda semana, las madres de los doce del bilingüe se han juntado y han venido todas a hablar con la directora. Por supuesto, ella estaba informada de todo y les ha dicho lo mismo que yo. Los alumnos que repiten, además, no son conflictivos, sino absentistas, es decir, dos de ellos faltan mucho a clase y los demás hacen poco o nada pero apenas molestan. No son buen ejemplo para los niños nuevos, pero es algo a lo que, por desgracia, se tienen que acostumbrar en el instituto.

La madre que llevaba la voz cantante en el tema es, además, la madre del alumno que más ha repetido en la historia de nuestro instituto, que ha dejado el centro este año para irse a uno de adultos a los 22 años ya cumpliditos. Y se atreve a pedir que su hija no esté con repetidores en clase. Alucino con la doble moral de la gente.

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En fin, y aparte de eso, la dinámica de clase está costando un poco. No por los que repiten, sino porque una parte de los nuevos van muy lentos, no se enteran de lo que tienen que hacer, necesitan ayuda y apoyo, otra parte van rápido y terminan enseguida y creo que se aburren... Y un alumno no sabe apenas leer y escribir y además es totalmente dependiente, por lo que cada aproximadamente tres minutos llama al profesor a su mesa para decirle algo.

Me está costando, está siendo duro, y salgo de allí sudando como si me hubiera peleado con los veintiséis a la vez.

Os seguiré informando.